lunes, 26 de marzo de 2012

Amo la humanidad lo que me revienta es la gente

Si tendría que salvar algo del apestoso mundo en el que vivimos, no dudaría en salvar a los animales. 

Miles de veces me han llamado, loca, desconsiderada, malcriada y otra vez loca, loca, loca y mas loca. Tanto mi familia, amigos y gente que me rodea, me preguntan por qué tanto el afán de ayudar a un perro o pasar por una calle, ver a uno, acercarme y acariciarlo para luego irme,para ellos gastar mi dinero y tiempo en ¡tonterías! puras ¡tonterías!  no tienes justificación. 

 Todo está bien hasta que veo a algún perrito en la calle, ya sea afuera de un restaurante husmeando y olfateando, esperando que le den algún bocadillo, algunos con la lengua afuera muriendo de sed y otros muy risueños que se acercan batiendo la colita. Si tengo la oportunidad aveces les doy un bocadillo y muchos mimos. Siempre hay alguien que tiene que decirme ¿Ya ale?  y llega la hora de irme, tal vez la despedida sea el peor momento del día, me pregunto si alguna vez lo volveré a ver, si alguna vez en su perruna vida algún Humano se apiadará de él y le dará un hogar ¿tendrá donde dormir? ¿tendrá que comer?  y ¿Por qué está en la calle? ¿Quienes habrán sido tus padres? y ¿Quienes habrán sido tus dueños? a esta pregunta si tengo respuesta, fueron humanos. Siempre dejando de lado a los más débiles, acostumbrados a deshacerse de sus problemas. Deseándole suerte, tengo que partir.