Por:
Alexandra Hidalgo
Es
infinita la cantidad de supuestas teorías que existen sobre la creación o
evolución de la raza humana. Muchas de estas, sostienen que nuestra raza es la
evolución de animales. Nos han comparado con ellos, formando lazos de
parentescos, posicionándonos en su misma
condición, y llamándonos también, animales. Sin embargo, gozamos de ciertos
privilegios que no disfrutan otros. Tenemos la potestad sobre el mundo y
decisión sobre las cosas que están en él. Somos la raza, con más poder, lo cual nos ha convertido en la más salvaje.
Cuando
los humanos tienen poder suelen perder los papeles y la razón. Solo los astutos son capaces de manejarla de
manera positiva y coherente. Hoy somos la raza más poderosa del planeta tierra,
lo cual nos ha hecho protagonistas de la destrucción de áreas naturales no
renovables, de minerales, como el agua, animales y hasta de nuestro propio
origen.
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Hace un año
trabajé en un Pet shop, el cual está ubicado en uno de los centros comerciales más
grandes del País, en mi afán por trabajar con animales, lamentablemente caí
ahí.
Un grupo humano de 10 personas era mi equipo
de trabajo. Unos 20 perritos cachorros y
unos 10 persas bebes, eran el botín. Se acercaban niños y adultos, preguntando por
ellos. El flujo de personas que entraban al día, buscando comprar un perro o
gato, era de 80 a 90 personas, días de semana, y de 100 a 150, los fines de semana. Todos
ellos, buscando un animal, un juguetito nuevo. Porque si es que quisieran un
compañero sabrían que esos, no se compran. Querían el mejor, el más bonito, el
que bote menos pelo y no habría problema si es que tendrían que pagar el doble, porque
este tenga un certificado de identidad, el bendito pedigrí.
Un buldog de
1200 dólares sin pedigrí, un salchicha ingles con pedigrí argentino que rodeaba
los 2800 dólares, dos chihuahuas uno sin pedigrí a 800 dólares y otro con
pedigrí a 1600 dólares. Ellos y otros
pobres cachorros más, eran la gallinita de huevos de oro, del vil dueño de ese
lugar.
Mientras que
me tocaba atender a un empresario interesado
en un cachorro que tenga sí o sí pedigrí, me ponía a pensar, por qué también
nos dieron la potestad de traficar con
vidas, de separar razas y de ponerle precio a estas. Mientras el señor se
jactaba de las razas de perros que habían tenido su familia, me tentaba la
posibilidad de preguntarle de manera muy amable – Señor -¿Y qué raza es usted?-.
Nos quejamos
de nosotros mismos, nos equivocamos nosotros mismos, nos destruimos nosotros
mismos pero no nos basta, tenemos también que jalar en nuestros dilemas a los
más débiles. Luchamos contra la discriminación y nos indignan las injusticias
que hay en el mundo, sin embargo somos nosotros los que constantemente
discriminamos, sin razonar, a seres indefensos, que son también victimas de
nuestros complejos como humanos.
Creemos que
tener un perro de raza, nos hace mejores personas, nos posiciona en la sociedad
y te hace acreedor a un status social y económico. Las personas que compraron
un perro ‘’fino’’, muchas veces, dirán que no, que estoy equivocada. Pero no
esperen que sus actos, estén siempre basados en la razón, finalmente somos
animales y también actuamos de manera inconsciente, también seguimos a la
manada. Porque si en realidad razonaríamos, sabríamos que traficar con vidas está
mal y que existe la explotación animal. Si fuéramos tan astutos como dicen que
somos, no contradeciríamos lo que decimos con lo que hacemos. Luchamos contra
el maltrato, luchamos contra la explotación, nos quejamos de la discriminación
como País, como raza, como origen y ¿Qué hacemos nosotros? O ¿Solo luchan por
la raza humana? Y ahí vamos otra vez, si fuéramos realmente astutos sabríamos
que una nación no puede tener parte del desarrollo, solo en algunos aspectos, es un desarrollo
completo o no es desarrollo. Y un país desarrollado no puede ser aquel que no
respeta la vida humana o no humana.
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Muchos no
comprenden por qué hay gente que defiende a animales, por qué estos tendrían
que ser respetados. Claro, sin son seres inferiores. Es mejor, ir focalizados
en nuestra propio origen, que importa lo demás, tal vez ellos no merezcan ser
respetados como los humanos. Miles de veces me preguntan - ¿Por qué ayudan
animales? ¿Por qué mejor no ayudan niños? - A lo que yo les respondo - ¿Por qué
nos los ayudas tú?- . La gente piensa que los protectores de animales, somos
personas sensibles que amamos a los perritos y gatitos, no razonan más allá. No
se trata de lloriquear cuando vemos un perro desnutrido, un perro quemado, un
gato cortado, un gato sin ojos, animales que han sido abandonados, a perros de
raza que son explotados para traficar con sus crías. Se trata de actuar, de fomentar
el respeto, de impulsar el amor por nuestro prójimo, de evolucionar en
pensamiento y lograr una civilización absoluta que nos permita razonar y vivir en armonía con lo que nos
rodea. El maltrato animal es un problema social igual de importante que
cualquier otro, los animales no pueden demandar, ni acusar el crimen del cual
fueron víctimas, una perra no puede denunciar que fue violada por un humano. Por
ello, no dudan en descargar violencia y crueldad hacia ellos. Siguen existiendo
animales salvajes, que necesitan atacar para sentir su poder sobre el mundo. Pero
felizmente somos libres de decidir en qué camino ira nuestro proceso
de evolución como raza humana.
